Son muchas las ocasiones en que se publicitan “Montura Vaquera Empajada en Centeno”
Es recomendable que sepamos cómo debe ser una montura para ser merecedora del término “Empajada”
No es lo mismo. No, no es lo mismo unas que otras.
De hecho en mi vida he desmontado unas ….1.800 o 2.000 (aprox.) monturas de todo tipo, Hágase idea el lector que en  27 años reparando monturas he abierto desde buenísimas hasta la más deleznable chapuza.
Muchas de ellas tenían en común que la palabra centeno, como  en las publicidades engañosas (véase Facebook, Instagram, Milanuncios, o web de “Guarni-bandoleros” )
Aquí le venderían a usted la maravilla de la tradicional montura EMPAJADA Y EMPELLEJADA entre grandes alharacas y fuegos de artificio para hacerle a usted creer que todo es igual.
Y no. No todo es  igual, aunque se construya del mismo material.


Me explico: En general a usted le dicen que la montura es de paja de centeno ¿por qué? Porque el asiento o caballería donde usted pone sus posaderas en efecto es de paja de centeno.
Con unas lonas de mala calidad? Si, incluso tela de manteles de flores o tela de confeccionar buzos de mecánico.
La paja mal metida y sin bastear?  En efecto, la paja se sale por la herida de la baticola incluso. Aquello no tiene consistencia  y para que no traquetee que hace el guarni-bandolero?
 Pues meter tres veces más paja y hacer una montura sobre-elevada imposible de ahormar.
-Bueno Sr. Zoreda-dirá usted-unos trabajan algo mejor que otros…
-No amigo, es que ahora entramos a analizar la concha:
-La concha? Será de centeno también, no? En absoluto, casi nunca lo es.  Busque usted imágenes de monturas vaqueras de centeno de todos los puntos de venta de aparejos vaquero y contabilice cuantas concha empajadas ve usted. ¿Se da cuenta?
Y me estoy refiriendo a que la Concha se vea con toda la paja en su esplendor, porque si nos la tapan con pellejo puede ser de madera…o de cartón….o de plástico….o de chapa de hierro…..o poliéster mezclado con arena ….o cuero y cola…la imaginación del que desconoce el oficio y la honradez no tiene límites.



-Bueno Sr. Zoreda -dice el lector- es usted un radical, si es bonita, cómoda y no mata a los caballos….
-Pues será una estafa como si le venden gato por liebre aunque esté bien  cocinado y no repita. Si le dijeron Liebre, es liebre lo que debe aparecer en el plato. Digo yo.



Verá usted: la diferencia es que la paja de centeno es un trabajo de cestería tanto en la perilla como en  la concha y eso hace que sean absolutamente flexibles e irrompibles. A usted con la mano le parece que son muy fuertes pero aplicando la fuerza adecuada flexan y no parten.
Si fuesen de madera o hierro o chapa, entonces estarán cosidas y al moverse con el trabajo, irán cortando el hilo con que fueron cosida al casco y cogerán juego y su flamante montura terminará siendo un puzle, desmangada y rota.
Y algo peor, si usted tuviese un accidente en que su caballo o usted resultase herido por una concha o perilla de hierro o madera….prefiero dejarlo a su imaginación


Que no, que no es lo mismo. Que los profesionales cobran un precio por algo, no por marketing ni cosa parecida esto es artesanía y aquí no cabe.
Una montura totalmente empajada como deberían de ser todas lleva un trabajo , una maestría, una habilidad, que los que nunca han pasado dos horas en un taller no lo saben apreciar pero al menos debemos reconocerle sus excelentes e inigualables virtudes.

La dificultad para hacer una perilla de centeno, con su tamaño justo (pequeñita). Pero no gorda. Ni demasiado delgada tampoco. Que no se deforme al empellejar y que sea elegante, graciosa!!!
Creáme, no me considero muy torpe y es MUY difícil amigo lector.


Pero es que una Concha… eso es algo tremendo. Es un trabajo de dos días que tu empiezas a poner “ladrillos” desde abajo y aquello parece que va bien, pero cuando llevas doce horas “parece que está un poco asimétrica”…ya van 20 horas de trabajo y …”uhmmmm parece que los “hombros” están muy altos”…”parece que voy a llegar al final y se va a quedar pequeña”….es una desazón terrible hasta que culminas y en ocasiones tienes que arrancarla de raíz y hacerte idea que los dos días anteriores los has tirado a la basura.
Eso hemos de valorarlo. Y el arte también.


El arte de llevar esa concha-aunque tenga alguna pequeña asimetría- con esa forma tan elegante….esa concha que no hay otra igual porque ni el mejor de los mejores es capaz de hacer dos idénticas…esa pieza única…no tiene precio.

Ya han llegado esos tiempos en que se van a distinguir los señores que llevan un aparejo antiguo bien cuidado, clásico y elegante y la gente que viste ropa de temporada. Nunca hubo nada de “usar y tirar” elegante.



Cada uno ha de hacer las monturas como pueda o quiera pero con profesionalidad y honradez, sin necesidad de hacer juegos de palabras para engañar al que no puede ver que hay debajo del cuero.
Exija usted lector que le garanticen por escrito que su perilla y su concha son realmente de centeno, porque sino estará pagando vino y recibiendo agua.

Defendamos lo nuestro.

» El hombre que trabaja con las manos y el cerebro es un artesano, aquel que trabaja con las manos, el cerebro y el corazón, es un Artista»

Luís Nicer

Autor: Leo Zoreda
Maestro Guarnicionero

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