Antonio Flores

El Frenero de Écija
Al compás del yunque ¡que embrujo de sinfonía!….pero no solo a mi amigo José León  le enloquece la pureza, las antiguas tecnologías, lo auténtico, la verdad; somos muchos los que nos maravilla ver una verdadera obra de artesanía.

Tuve la oportunidad de ser testigo del nacimiento de un “hierro vaquero” ante mis propios ojos en la fragua de Antonio Flores en Écija.
Dicen que hace ya muchos años, se disputaban el liderazgo de la forja entre José Panadero  “El gitano de Triana” y Manuel Villar Santa-Maria de Écija. La disputa terminó cuando a Manuel se lo llevaron los americanos contratado a la base de Rota. Al ser inviable su nuevo empleo con la forja, decidió dejar el negocio a su aprendiz Agustín Flores, que a su vez contrató de aprendiz a su propio hermano, el protagonista de este artículo, que terminó por quedarse solo al frente de la bigornia. Proveyendo a las mejores casas de Andalucía e impartiendo cursos de fragua para el Ayuntamiento de Écija ha pasado esta mitad de su vida.

 

Antonio Flores fallecido a los 49 años D.E.P.

Antonio tiene la suerte de ser gitano -como dijo Camarón: “para el arte, se es o no se es gitano, esa es la diferencia”- y en el arte de la forja los gitanos han sido los reyes desde siglos.

Yo como aficionado a la forja en seguida busco detalles en su humilde taller que me revelen si este hombre que me acaban de presentar es “realmente” un forjador del hierro o simplemente un soldador , un herrero, que ha sustituido las puertas de garaje por los cuellos de pichón. Y puedo asegurar que en este pequeñito local de Écija se forja, se bate el hierro como hace siglos. Prácticamente sin luz eléctrica y por toda máquina un viejo y pequeño taladro de columna, un puñaíto de limas, varios martillos, tajaderas, punzones  y un saco de carbón conforman el ajuar de este artista.

Quedamos por la mañana temprano porque en “la sartén de Andalucía”, en Agosto, no se puede uno arrimar a la candela a partir de las 11 de la mañana, ante mis propios ojos enciende su fragua y se enreda a hacer una pierna de un bocao mientras improvisamos una entrevista que terminaría en el “Pirula” con molletes, manteca y zurrapa, como no podría ser de otra forma. Algo que me impactó muy positivamente fue ver como este hombre utilizando la misma tecnología que un romano, un Vikingo o cualquier artesano de antes de nuestra era,  consigue dar forma a una pierna de un bocao en un santiamén; en menos tiempo que otro lo sacaría por Oxicorte o lo cortaría con una cinta. Aclararemos este término: el Oxicorte es una moderna técnica que mediante una máquina y un archivo informático son capaces de recortar una forma con exactitud como si fuera un plotter. Es muy extendido hoy en día empresas que hacen hierro a mano denominados de  “fragua” pero en realidad el hierro nunca ha pasado por una fragua, solamente se ha recortado su silueta y se ha adornado con la ayuda de un juego de limas y eso no es un bocao de forja.

 

La forja pone el hierro en un estado de maleabilidad donde el artesano lo golpea aumentando su densidad, su fuerza, su resistencia; en muchos de ellos se aprecia una pequeña arruga que es la que te indica que el hierro se ha doblado sobre sí mismo y vuelto a doblar como el panadero amasa el pan o como los Samuráis Japoneses fraguan sus legendarias “katanas” desde el año 1392…!! eso es forjar y estos son los auténticos hierros de fragua¡¡.

Propiedad J.A. García Muñoz

 

En el guadarnés de mi buen amigo Martín Muñoz he visto hierros del maestro Manuel Villar Santa-María y es impresionante la extremada finura de material y la dureza de este y Antonio Flores me explica que eso se debe a que aquel frenero, maestro suyo, hacía las piernas del bocao con los tornillos de la vía ferroviaria que por ser acerados conferían esas propiedades a los hierros marcados con la MV como si de un utrero se tratara.

Bocado A. Flores

Pero no solo la tecnología utilizada es la que nos ayuda a decidirnos por un hierro de estos. Es de mucha importancia que aquel que se pone detrás del yunque tenga claro lo que hace y que sepa para que sirve lo que está haciendo. Confieso que en este aspecto Antonio Flores me impactó, ya que como confesé antes la forja es mi debilidad y soy muy aficionado a leer libros sobre hierros y bocados y a estudiar el funcionamiento de estos y realmente tengo conocimientos para asegurar que Antonio sabe muy bien lo que se hace, sabe lo que necesita un caballo que se abre, uno que se encapota, que tiene la lengua muy gorda, que mete poco los pies, etc,etc… Realmente es un doctor de los chismes que se han de poner a un caballo y además sabe explicarte porqué lo que él dice funciona. Es aconsejable describirle las hechuras de nuestra jaca, los defectos que deseamos corregir, etc. para que él sepa lo que vamos a necesitar y es probable que nos sorprenda al mismo tiempo que también es muy probable que acierte de pleno.
Su maestro solo con ver un caballo te decía lo que necesitaba de pierna, portamozos, embocadura, etc.

Exposición de piezas de A. Flores

Espuelas Antonio Flores

Tuve la suerte de ver una exposición que Antonio había hecho años atrás y encontrarme con infinidad de hierros de todo tipo y de excelente factura, aunque lo que hace ahora creo que es superior en acabado y belleza. Allí había muserolas de tres pilares increíbles de grandes y otras de finura y delicadeza extrema, estribos labrados, medias cañas de tres dentadas, hierros maestros de varias embocaduras, bocados sacados de dibujos de hace siglos, espuelas…..bueno… las espuelas son un sueño!!!

 

 

Estribo labrado

Sus clientes habituales son ganaderos, garrochistas, jinetes de Gran Premio, pero su humildad está a la altura de la calidad de su increíble trabajo, como increíble parece que saque dos espuelas idénticas sin utilizar medidas, todo a “ojo de buen artesano”.

 

Colección Privada

Se nos pasaron las horas hablando de “cadenillas barbá”, de caballos con la lengua gruesa, del cielo de la boca, de la anchura de los hierros, de la forma de la media caña para que no se gire, en fin….es tan extenso este tema que es una delicia hablar con un maestro que te abre los ojos a este mundo y  ves que al final todo se ciñe estrictamente al menos común de los sentidos.

 

* Antonio Flores falleció meses después de publicar este artículo que aquí reproduzco. D.E.P.

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